Ciento Volando de Sabina

Después de musicalizar una lista de veinte Sonetos elegidos por Luis García Montero y que acabaron, una buena parte, formando parte del disco Sonetos y Poemas para la Libertad de Miguel Poveda, me sentí listo y preparado para abordar el libro de Joaquín Sabina: Ciento Volando de 14. Tenía ante mí un material muy amplio. Podía trabajar aquellos poemas con los que más me identificara y a su vez, aquellos poemas que mejor se pudieran adaptar a la forma de una canción; tan diferente del poema que no nació para acabar en el redil de la palabra cantada. De ese impulso nacieron 14 canciones que acabarían dando forma a un proyecto colectivo titulado: 14 de Ciento Volando de 14.

Trabajé este disco a la par de Arde Estocolmo. La unión de los dos proyectos me llevó en Abril del 2016 a iniciar una Gira: Arde y Vuela.

El 4 de Marzo del 2017 presentaremos Arde y Vuela en Madrid en el Teatro Fernán Gómez. Un concierto muy especial donde nos acompañarán: Ismael Serrano, Sole Giménez, Dani Martín y Miguel Poveda.

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Hurgando en la Caja Negra-Poesía Cantada

Cuando me entregué a la labor de poner música a la poesía de Ángel González, me propuse, por primera vez de forma extensa, desentrañar el ritmo y los sonidos que creo todo poema lleva en sí. Ese fue un lujo de aprendizaje. Hasta ese momento, realicé esa tarea solo de manera puntual. En el año 2011, hubo una segunda incursión exhaustiva, esta vez en el mundo del Soneto. Musicalicé a Garcilaso, Quevedo, Lope, Rubén Darío, Arthur Rimbaud, Alberti, Neruda, Borges, Gerardo Diego… Luego llegó Joaquín Sabina con sus Ciento Volando de 14…

En 2016, llega a las librerías mi primer libro de poemas: Hurgando en la caja Negra. La idea de afrontar un poemario siempre estuvo ahí; pero necesitaba encontrar una voz propia y un lugar en el que sentirme bien conmigo mismo y con la palabra escrita. De manera poco pretenciosa, he guardado la poesía para la expresión del yo más ímtimo. Por eso para mí, escribir es lo más parecido a hurgar en la caja negra de la conciencia. Dicho de otro modo: hacer consciente lo inconsciente.

Para el 2017, he diseñado un concierto en salas pequeñas y ambiente íntimo de presentación del poemario que lleva el título genérico de: Hurgando en la Caja Negra. Poesía cantada. Se fusionan aquí esos dos acercamientos que he tenido al universo poético: recito mis poemas y canto algunas de las canciones que hice sobre poemas de otros.

Fechas:

  • 21 de Febrero Ciudad Real Pachamama
  • 22 de Febrero Albacete Sala Clandestino
  • 14 de Marzo Valencia Kaf Café
  • 15 de Marzo Alicante Ocho y Medio
  • 25 de Abril Zamora La Cueva del Jazz
  • 26 de Abril Salamanca Café Corrillo

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Saramago y las Puertas de Daniela


Una larga entrevista de Juan Arias: El amor posible. Lo primero que conocí de Saramago fue su pensamiento; luego, leí alguna de sus novelas: Ensayo de la ceguera, Todos los nombres… Su pensamiento lúcido y necesario; tan preciso como la luz que proyecta un faro sobre la oscuridad del océano. Gracias a esa luz evitamos la colisión contra las grandes rocas cercanas a la orilla. Sus palabras me sirvieron como punto de partida para una de mis canciones más queridas y escuchadas:

“Creo que aunque viviésemos doscientos años, habrían puertas nuestras que seguirían cerradas. A lo mejor las puertas que uno puede abrir quizá no sean suficientes para poder expresar de una forma completa quién eres.”

Quería escribir  una canción sobre las puertas que todo ser humano guarda dentro de sí. Daniela me pareció un nombre lleno de musicalidad. Quizá resonaba en mi cabeza la voz de Gal Costa cantando Gabriela, aquella canción de Jobin que sirvió como banda sonora de la adaptación cinematográfica de Gabriela Clavo y Canela de Jorge Amado.

Rescato aquí la primera maqueta de Daniela (1998):

 

 

La Lluvia Nunca Vuelve Hacia Arriba

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En 1998, unos versos de Bertolt Brecht me inspiraron la canción La Lluvia Nunca Vuelve Hacia Arriba:

La lluvia
no vuelve hacia arriba.
Cuando
la herida ya no duele,
duele la cicatriz.

Releídos años después, ahora pienso que Brecht quería decir que una vez que algo sucede ya es imposible volver atrás; porque igual que la lluvia no vuelve hacia arriba, cuando la herida ya no duele, duele la cicatriz. En aquel entonces, la interpretación que yo les di tenía más que ver con la idea de que las cosas solo suceden una vez y hay que aprovechar y vivir el momento. Como he dicho en alguna ocasión, cada cual destila los versos a su manera y dependiendo del momento; llegando incluso a hacer diferentes interpretaciones de un mismo poema.

Aquí les dejo la maqueta original de 1998 que grabé en mi casa cuando escribí la canción. La letra ya es la misma, el arreglo es similar, pero la estructura cambia un poco.

Violeta en la Torre de la Canción

El 5 de Febrero de 2017 se han cumplido 50 años de la muerte de Violeta Parra. Casualmente, revisando cassettes antiguos, una semana antes encontré esta canción: Violeta, que compuse en los años 80 y que formó parte del primer disco de la cantante canaria Marisa: La Razón de mi Canto. Más de 30 años después, firmo de nuevo este homenaje a una de las mujeres y artistas más grandes de todos los tiempos. Escribió Leonard Cohen sobre Hank Williams: “…lo escucho toser cada noche. Oh, cien pisos por encima de mí, en la Torre de la Canción“. En la Torre de la Canción, Violeta Parra sigue ocupando el Ático desde el que se ve todo lo que hay que saber sobre Música, Canciones y Vida.

Los Mejores


se van los mejores
negados a ser y morar
destapan el frasco de polvo y se van

se van los mejores
ausentes de todo poder
abrazan la luna del amanecer

dejándonos solos
cuidando en los libros su eterno tesoro
de amor e inquietud
que el dios en quien nunca he creído
bendiga su luz

se van los mejores
calmando el dolor de vivir
detienen el curso de andar y escribir

se van los mejores
hinchado de lluvia y amor
se apaga el latido de su corazón

dejándonos solos
cuidando en los libros su eterno tesoro
de amor e inquietud
que el dios en quien nunca he creído
bendiga su luz

se quedan aquí aunque se van
nos queda el vacío y la felicidad

Escribí esta canción para Ángel González. Murió en 2008. Cuando un faro de esas dimensiones se apaga, nos queda esa oscura sensación de orfandad y andamos a tientas, desorientados, temerosos… En los últimos años las luces se han ido apagando a gran velocidad, tanto que casi ya no queda más que un hilillo entristecido de claridad: Haro Tecglen, Montalbán, Saramago, Gelman, Sampedro, Galeano, Rabinovich, Szymborska, Cesaria Évora, Mercedes Sosa, Spinetta, Cohen… y ahora John Berger. De todo, lo peor es el vacío sin forma que nos deja tanta plaza vacante.

Los Mejores fue grabada a dúo con Ismael Serrano en dos ocasiones: Vidas en Vivo y 20 Años Libertad 8.

Hurgando en la Caja Negra

En 1981, con 14 años, empecé a encontrar refugio en la palabra escrita: una forma de búsqueda, de dar respuesta a tantas preguntas sin respuesta… y escribí mis primeros poemas. Química y electricidad brotando de la parte más recóndita del cerebro. Esos poemas, flor de emociones jamás experimentadas, se generaron en el inconsciente. Algo, en el interior del cableado neuronal, me los fue dictando; uno a uno. Los presenté a un certamen en el instituto y gané el primer premio. Asiduo de las secciones de poesía de las librerías, cuando lograba ahorrar, compraba algún libro desconociendo todo de sus autores, disfrutando del placer de los ensueños, dejándome llevar y aprendiendo, sin querer, un oficio. Llegó la música. Se apoderó de toda la ingenuidad que atesoraban mis poemas y los hizo canción. Y ahí me quedé: en la casa de la trova, en La Torre de la Canción. Todas las emociones que aspiraban a ser poemas comenzaron a ser cantadas, susurradas y escondidas tras el lento divagar de una melodía. Treinta y cinco años he tardado en volver a la ribera de la palabra sola, desnuda y directamente extraída de la zona restringida y sin acceso: Hurgando en la Caja Negra.
Este año, 2016, entre los papeles guardados de mi madre, he recuperado mi primer poemario de 1981. Ya en aquel entonces escribí:

Poeta es quien ve la belleza
con los ojos cerrados,
el que llora
cuando un niño llora,
cuando un ser muere,
cuando una estrella se apaga…